Mis niños

El amor se riega todos los días

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En el nirvana, El séptimo cielo, Heard & McDonald Islands
RÍE. LLORA. AMA. VIVE. Republicana, progresista y romántica por excelencia. Fuerte sentimiento de la justicia. Divino desastre pálido y frío. Creo en el destino, en la educación al pueblo y en el cambio. "Sapere aude."

lunes, 10 de enero de 2011

Segunda parte.

Al salir de la tienda la chica lanzó tranquilamente una nota: " A las nueve en el restaurante que hay detrás. Mimos".
Podría parecer una mujer de cristal, con toda su delicadez me lo demostró. Quizás fuera por eso por lo que pensé que iríamos a un lugar caro, con grandes platos y escasa comida, cubiertos diferentes para cada bocado que diéramos y con un vino realmente caro; que para pagar todo aquello tendría que quitarme un riñón y entregarlo, pero no fue así; mas bien me cité con ella en un restaurante de comida rápida.

No salí de la tienda. No me arreglé, solo me limité a ordenar la librería. Llegué demasiado temprano mas ella ya estaba allí también. Sentí las ganas de besarle. Iba elegante, en exceso. Reflexioné y me pareció una mujer rara diferente. Me gustaba tal cual era. Vi como su mano derecha sostenía una bolsa de papel con comida para dos en su interior.

-No me gustan esta clase de lugares para comer dentro ¿Me llevas a tu casa?-Me preguntó la recargada chica sujetándose un mechón con la mano que tenía libre poniéndolo detrás de su oreja.
-Está desordenada.
-No importa.


No tardamos más de una hora en cenar, hablar y hacerlo. Al día siguiente me desperté con su perfume impregnado en las sábanas y otra nota de las suyas: "Siento haberte enamorado, pero estoy casada y necesitaba escabullirme de la situación de amar todos los días a la misma persona. Siempre serás lo más cercano que tuve a un primer amor."

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